¿Sientes que ya no os reconocéis como pareja?

Para consulta presencial o videoterapia

Quizás te reconozcas en alguna de estas situaciones:

 

Cualquier conversación termina en discusión, incluso las más insignificantes, o bien habéis dejado de hablar de lo importante.

Os sentís más como compañeros de piso que como pareja: compartís espacio, rutinas, responsabilidades… pero no conexión.

La intimidad (emocional, física, sexual) desapareció hace tiempo y ya ni siquiera recordáis cuándo fue la última vez que os sentisteis realmente cerca.

Hay resentimientos acumulados, cosas no perdonadas, heridas que nunca se cerraron y que salen a relucir en cada conflicto.

Uno de los dos (o ambos) se plantea si vale la pena seguir, si esto es lo que queréis para vuestra vida.

Os echáis en cara constantemente: quién hace más, quién se sacrifica más, quién no está a la altura.

Hay un tema que no podéis resolver: crianza, dinero, familia política, diferencias de valores… y cada vez que lo tocáis, todo explota.

Estáis pasando por una crisis importante (infidelidad, pérdida, cambio vital) y no sabéis cómo atravesarla juntos.

Os sentís solos dentro de la relación, como si el otro ya no os viera, no os escuchara, no os entendiera.

 

Lo que estáis viviendo no significa que vuestra relación esté perdida

 

Cuando el amor se siente lejano, cuando la comunicación se rompe o cuando los conflictos os superan, no significa que hayáis fracasado como pareja. Significa que vuestra relación está atravesando un momento difícil, que algo necesita ser escuchado, sanado o transformado.

Y eso no tenéis que resolverlo solos.

Todas las parejas atraviesan crisis. Algunas son predecibles (la llegada de los hijos, cambios laborales, el paso del tiempo); otras llegan sin avisar (pérdidas, traiciones, desencantos). Lo que marca la diferencia no es si tenéis problemas o no, sino cómo los atravesáis.

Pedir ayuda no es rendirse. Es decidir si vuestra relación vale la pena.

 

Venir a terapia de pareja no es admitir una derrota

 

Existe un mito muy dañino: que solo se va a terapia de pareja cuando todo está perdido, como último recurso antes de la separación. Y no es así.

De hecho, cuanto antes pidáis ayuda, mayores son las probabilidades de que se logreis reconectaros antes de que el daño sea demasiado profundo. No hace falta estar al borde de la separación para buscar apoyo. Si sentís que algo no va bien, ese es el momento.

Muchas parejas llegan tarde, cuando ya hay tanto resentimiento acumulado que resulta difícil recordar por qué se quisieron. No esperéis a que llegue ese momento.

Cuidar vuestra relación es tan importante como cuidar cualquier otra área de vuestra vida.

 

El problema no sois vosotros, es cómo os estáis relacionando

 

En terapia de pareja no buscamos quién tiene razón ni quién tiene la culpa. Trabajamos la relación como un sistema, donde ambos participáis en las dinámicas que os están haciendo daño, aunque no seáis conscientes de ello.

Puede que vengáis pensando que el problema es que «él/ella no me escucha», «no me ayuda», «no muestra afecto»… Pero lo que descubrimos juntos que detrás de esas quejas hay necesidades no expresadas, heridas sin sanar, formas de comunicar que no funcionan.

Y cuando empezáis a entender eso, cuando aprendéis a comunicaros de otra manera, todo empieza a cambiar.

 

¿Cómo trabajamos en Alpsyquie la terapia de pareja?

 

En nuestro gabinete creamos un espacio neutral y seguro donde ambos podáis ser escuchados sin juicios, donde ninguno sea «el malo» de la historia. Un espacio donde podáis bajar las defensas, ser vulnerables y trabajar juntos en lo que os aleja.

Trabajamos desde un enfoque Humanista-Integrador, adaptándonos a las necesidades únicas de cada pareja. No hay dos relaciones iguales y, por eso, no hay dos terapias iguales.

Nuestro acompañamiento incluye:

Crear un espacio de escucha real

Muchas veces lo que más necesitáis es poder hablar y ser escuchados de verdad, sin interrupciones, sin defensas, sin que el otro se lo tome como un ataque. En terapia facilitamos esa comunicación, de modo que cada parte pueda expresar lo que siente con seguridad.

Identificar los patrones que os atrapan

Cada pareja tiene sus «bucles»: esas dinámicas repetitivas en las que siempre termináis en el mismo lugar. Identificar esos patrones es el primer paso para salir de ellos.

Mejorar la comunicación desde la raíz

No se trata solo de «hablar más». Se trata de aprender a comunicar necesidades, miedos, expectativas y frustraciones de una forma que el otro pueda escuchar. Y también de aprender a escuchar sin ponerse a la defensiva.

Trabajar los resentimientos y heridas del pasado

A veces, lo que más pesa en la relación no es el conflicto actual, sino todo lo que quedó sin resolver: reproches acumulados, infidelidades, promesas rotas, momentos en los que uno de los dos no estuvo cuando el otro lo necesitaba. Necesitamos sanar eso para poder avanzar.

Reconstruir la conexión emocional

Más allá de resolver conflictos, buscamos que volváis a sentiros cercanos, que recuperéis esa complicidad, ese deseo de compartir, esa sensación de «somos un equipo».

Fortalecer la intimidad (no solo sexual)

La intimidad física es importante, pero primero necesitáis recuperar la intimidad emocional: sentir que podéis ser vulnerables el uno con el otro, que os veis, que os cuidáis.

Aprender a gestionar conflictos de forma sana

Los conflictos no van a desaparecer. Pero sí podéis aprender a atravesarlos de una forma que no os destruya, donde podáis discrepar sin haceros daño, donde podáis negociar acuerdos que respeten a ambos.

Ayudaros a tomar decisiones importantes

Si estáis en una encrucijada (seguir juntos o no, cómo criar a los hijos, cambios vitales importantes), la terapia os ayuda a explorar todas las opciones desde un lugar más claro, menos reactivo.

 

¿Qué podéis esperar del proceso?

 

La terapia de pareja no es mágica y no va a resolver todos vuestros problemas de un día para otro. Pero sí notaréis cambios desde las primeras sesiones: pequeños ajustes en la forma de hablaros, momentos de comprensión que antes no existían, espacios para respirar en medio del conflicto.

A medida que avancemos, empezaréis a:

  • Comunicaros con menos reproches, gritos o silencios hirientes
  • Entender mejor lo que el otro está sintiendo y necesitando
  • Resolver conflictos sin que escalen a crisis
  • Sentir más conexión emocional y afectiva
  • Recuperar la intimidad (en todos los sentidos)
  • Funcionar más como equipo, menos como adversarios
  • Tomar decisiones importantes desde un lugar más claro y consensuado

El objetivo no es que vuestra relación sea perfecta, porque las relaciones perfectas no existen. El objetivo es que podáis convivir y amaros desde un lugar más sano, más consciente y más respetuoso con las necesidades de ambos.

 

¿Y si uno de los dos no está seguro de querer continuar?

 

Es normal. Muchas parejas llegan con un nivel de compromiso diferente: uno quiere salvar la relación a toda costa, mientras que el otro ya tiene un pie fuera. Y aun así, la terapia puede ayudar.

Si hay dudas sobre si seguir o no, la terapia os ayuda a:

  • Explorar esas dudas con honestidad
  • Entender qué es lo que realmente está fallando
  • Tomar una decisión desde un lugar más claro, no desde el miedo o el resentimiento
  • Si decidís separaros, hacerlo de la forma menos dolorosa posible

No hace falta tener claridad para empezar la terapia. De hecho, muchas veces la claridad llega precisamente en el proceso.

 

No es demasiado tarde (pero tampoco esperéis demasiado)

 

Si estáis leyendo esto, es porque algo en vuestra relación os está pidiendo atención. Quizás lleváis meses (o años) pensando en buscar ayuda, pero lo vais posponiendo. Quizás os da vergüenza, o miedo a lo que pueda salir en terapia, o pensáis que «no es para tanto».

Pero si sentís que la distancia crece, que los conflictos se repiten, que ya no sois felices juntos… sí es para tanto.

Cuanto antes trabajéis sobre lo que os está alejando, menos daño acumulado habrá que sanar después. Y más probabilidades tendréis de reconectar antes de que sea demasiado tarde.

Vuestra relación merece una oportunidad de ser lo que alguna vez fue. O de convertirse en algo aún mejor.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Tenemos que venir los dos a todas las sesiones?

Lo ideal es que participéis ambos, porque trabajamos la relación. Pero si uno de los dos no puede o no quiere venir, podemos empezar con quien esté dispuesto y, a menudo, el otro se suma después al ver cambios.

¿Vais a decirnos si debemos seguir juntos o separarnos?

No. Esa decisión solo podéis tomarla vosotros. Nuestro trabajo es ayudaros a explorar vuestra relación con honestidad, a entender qué está pasando y a que toméis la decisión que sea mejor para ambos desde un lugar más consciente.

¿Y si uno de los dos ha sido infiel?

La infidelidad es dolorosa, pero no tiene por qué ser el fin de la relación. Muchas parejas logran atravesarla y salir incluso más fuertes. En terapia trabajamos tanto el dolor de quien fue traicionado como la comprensión de por qué ocurrió, para decidir si queréis reconstruir la confianza o no.

¿Es normal sentir que estamos peor que al principio?

Sí. A veces, al empezar a hablar de lo que duele, las cosas se intensifican antes de mejorar. Es parte del proceso. Estaremos ahí para acompañaros en esos momentos difíciles.

¿Podemos venir aunque no estemos casados ni tengamos hijos?

Por supuesto. La terapia de pareja es para cualquier relación sentimental, independientemente de vuestro estado civil o de si tenéis hijos o no.

¿Qué pasa si descubrimos que no queremos seguir juntos?

Si durante el proceso os dais cuenta de que lo mejor es separaros, la terapia os ayuda a hacerlo de la forma más sana posible, especialmente si hay hijos implicados. No es un fracaso, es una decisión consciente y respetuosa.

 

Vuestra relación merece cuidado, no abandono

 

Quizás ahora mismo sientas que no hay salida, que el daño es irreparable, que ya no queda nada del amor que un día os unió. Pero las relaciones tienen una capacidad de transformación increíble cuando se les da el espacio y las herramientas adecuadas.

Vuestra pareja no está rota. Está necesitando atención.

No esperéis a que todo se rompa. A veces, el acto más valiente es pedir ayuda a tiempo.

Alpsyquie Psicología Madrid

Gabinete de Psicología especializado en Terapia Familiar de Pareja

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Almudena Pingarrón- Psicología
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