Trastornos de la Conducta Alimentaria

Para consulta presencial o videoterapia

Hay días en los que sientes que todo estaría bien si pudieras controlar solo una cosa más. Otros días, el control se rompe y la culpa te inunda. Entre medias, está ese cansancio profundo de quien lleva demasiado tiempo luchando consigo mismo.

Tal vez llevas años sintiendo que tu relación con la comida «no es normal», pero no terminas de darle nombre. O quizá ya sabes qué es un trastorno de la conducta alimentaria, pero no sabes cómo salir de él.

 

¿Te suena familiar alguna de estas situaciones?

 
  • La comida ocupa demasiado espacio en tu mente: planificas qué vas a comer (o qué no), cuentas, calculas, compensas. Incluso cuando intentas no pensar en ello, tu cabeza vuelve una y otra vez.
  • Tu día se divide entre «lo hice bien» o «lo arruiné todo» según lo que comiste, y esa sensación define tu estado emocional completo.
  • Hay una parte de ti que quiere comer con normalidad, pero otra tiene tanto miedo que sabotea cada intento.
  • Tu cuerpo se ha vuelto un lugar incómodo: lo miras con dureza, lo juzgas constantemente, desconfías de sus señales de hambre o saciedad.
  • Alternas momentos de control extremo con episodios de descontrol que después te hacen sentir culpable, avergonzada o fuera de ti misma.
  • Te comparas constantemente con otras personas, y tu autoestima sube o baja en función de cómo percibes tu cuerpo.
  • Has intentado «dejarlo» muchas veces, pero siempre vuelves al mismo patrón, lo que te hace sentir aún más frustrada contigo misma.
  • Por fuera parece que lo tienes todo controlado, pero por dentro estás agotada de mantener esa imagen mientras te desmoronas.
  • Tu diálogo interno es despiadado: te exiges, te criticas, te castigas de formas que nunca le dirías a alguien que quieres.
  • Has empezado a aislarte: evitas comidas sociales, pones excusas, o vives con ansiedad anticipatoria cada vez que hay una situación que implique comer con otros.

 

Esto no es falta de voluntad. Es sufrimiento emocional

 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) no son un capricho, una fase, ni una elección consciente. Son una forma de expresar un dolor emocional que no ha encontrado otra salida.

A menudo empiezan como un intento de tener control sobre algo en la vida cuando todo lo demás parece caótico. O como una manera de manejar emociones difíciles: la ansiedad, la tristeza, el vacío, la rabia. Con el tiempo, lo que parecía una «solución» se convierte en una prisión.

Y no es tu culpa.

No eres débil. No te falta fuerza de voluntad. No estás siendo «dramático». Lo que estás viviendo es real, profundo y merece ser tratado con el respeto y la especialización que requiere.

La buena noticia es que la recuperación es posible. Y nosotras sabemos cómo acompañarte en ese camino.

 

¿Por qué una terapia especializada en TCA?

 

Porque los trastornos de la conducta alimentaria tienen capas muy específicas que van mucho más allá de «comer bien» o «tener una imagen corporal positiva».

Trabajamos la relación con la comida, pero también (y especialmente) lo que hay debajo:

Desciframos el lenguaje del síntoma

Tu TCA está diciéndote algo. Quizá habla de una necesidad de control, de una herida emocional antigua, de un miedo profundo. Juntas exploramos qué necesidad emocional intenta cubrir este patrón.

Abordamos el perfeccionismo y la autoexigencia

Detrás de muchos TCA hay una voz interna implacable que nunca está satisfecha. Trabajamos para suavizar esa voz, para que puedas relacionarte contigo misma con más compasión.

Reconstruimos la imagen corporal

No se trata de «aceptar tu cuerpo» de la noche a la mañana (eso sería irreal). Se trata de construir una relación diferente con él, en la que no sea ni el enemigo ni el único indicador de tu valor.

Sanamos la relación con las emociones

Muchas veces, el TCA es una forma de no sentir. Te ayudamos a reconectar con tus emociones, a tolerarlas, a expresarlas de formas que no te dañen.

Trabajamos la culpa y la vergüenza

Esas dos emociones son las grandes compañeras de los TCA. Desenredamos de dónde vienen, por qué se quedaron y cómo puedes liberarte de ellas.

Abordamos el control y la flexibilidad

El TCA te promete control, pero en realidad te controla. Juntas exploramos qué significa realmente tener el control de tu vida y cómo recuperar la flexibilidad que te permita vivirla plenamente.

Incluimos a tu sistema si es necesario

A veces, la familia o la pareja necesitan herramientas para acompañarte mejor. También podemos trabajar con ellos para que sean un apoyo importante.

 

¿Cómo será el proceso terapéutico?

 

Construimos un espacio de confianza

Lo primero es que puedas sentirte segura. Segura para hablar, para dudar, para tener miedo, para avanzar y retroceder. La confianza es la base de todo.

Comprendemos tu historia

¿Cuándo empezó todo esto? ¿Qué estaba pasando en tu vida? ¿Qué función ha cumplido el TCA para ti? Entender tu historia nos ayuda a comprender tu presente.

Identificamos tus necesidades emocionales

Debajo de la comida, el peso y el control hay necesidades emocionales que no están siendo cubiertas. Juntas las identificamos para atenderlas de manera más saludable.

Trabajamos con las emociones difíciles

Aprenderemos a relacionarnos con la ansiedad, la tristeza, el enfado, el vacío… sin tener que usar el TCA como anestesia emocional.

Desarrollamos una nueva relación contigo misma

Esto incluye tu diálogo interno, tu forma de tratarte, tu imagen corporal. Vamos construyendo una relación más amable, más compasiva, más flexible.

Recuperamos partes de ti que se quedaron atrás

A menudo, el TCA se lleva por delante aficiones, relaciones, sueños. Vamos recuperando esas partes de tu vida, reconectando con lo que te hace sentir viva más allá del control de la comida.

Construimos herramientas para los momentos difíciles

La recuperación tiene altibajos. Te acompañamos en el desarrollo de recursos para gestionar los momentos de crisis sin volver a patrones dañinos.

Lo que puedes esperar de este proceso:

 

Disminución de los pensamientos obsesivos relacionados con la comida y el cuerpo, recuperando espacio mental para otras cosas importantes de tu vida.

Reducción del malestar emocional, aprendiendo herramientas de regulación, que te permitan estar con tus emociones sin necesidad de usar la comida como herramienta.

Reconstrucción de tu autoestima desde un lugar que no dependa exclusivamente de tu imagen corporal.

Mayor flexibilidad mental y comportamental, saliendo de la rigidez del «todo o nada».

Reconexión con las señales de tu cuerpo (hambre, saciedad, cansancio) con más confianza.

Disminución de la culpa y la vergüenza asociadas a la comida y al cuerpo.

Recuperación de tu vida social y de actividades que habías abandonado.

Una relación más compasiva contigo misma, con un diálogo interno menos punitivo.

Herramientas concretas para gestionar momentos de crisis sin volver a conductas dañinas.

En Alpsyquie somos un equipo de psicólogas especializadas que entendemos la complejidad de los TCA y sabemos acompañar este proceso con el respeto, la paciencia y la especialización que este proceso merece.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Necesito un diagnóstico formal para empezar terapia?

No. Muchas personas empiezan terapia sin un diagnóstico claro, simplemente sabiendo que su relación con la comida y con su cuerpo les está causando sufrimiento. Eso es suficiente motivo para buscar ayuda.

¿Vais a obligarme a comer o a cambiar mi peso?

No. Lo más importante desde este acompañamiento psicológico es entender qué función cumple el TCA en tu vida y ayudarte a encontrar formas más saludables de satisfacer esas necesidades. Sí podemos ofrecerte pautas que te ayuden a ir mejorando poco a poco tu relación con la comida. Y si necesitas acompañamiento nutricional, trabajaremos en conjunto con estos otros profesionales especializados.

Tengo miedo de «engordar» en el proceso…

Este miedo es completamente comprensible y muy habitual. No vamos a minimizarlo ni a juzgarlo. Es precisamente uno de los miedos que trabajaremos en terapia, explorando de dónde proviene y qué representa para ti. Iremos a tu ritmo, siempre.

¿Puedo comenzar aunque no esté «tan mal» como otras personas?

El sufrimiento no se mide. Si tu relación con la comida te está robando paz mental, energía o calidad de vida, es lo suficientemente importante como para trabajarla. No necesitas estar «peor» para merecer ayuda.

¿Y si tengo miedo de recuperarme?

La ambivalencia es completamente normal. Una parte de ti quiere estar bien, pero otra tiene miedo de soltar el TCA porque te ha «ayudado» a sobrevivir, y surge el miedo a perder el control. Trabajamos con esa ambivalencia, sin presionarte. Es parte del proceso.

Mi familia no entiende lo que me pasa…

Es muy común que el entorno no comprenda la complejidad de un TCA. Si lo consideras útil, podemos trabajar también con tu familia para que puedan acompañarte mejor en este proceso.

¿Qué pasa si tengo una recaída?

Las recaídas son parte del proceso de recuperación, no un fracaso. Si sucede, lo trabajamos juntas: entendemos qué pasó, qué necesitabas en ese momento y cómo puedes responder diferente la próxima vez. No estás sola en esto.

Alpsyquie Psicología Madrid

Gabinete de Psicología especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria

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Almudena Pingarrón- Psicología
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