“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero a veces…

Postergar o Procrastinar son los términos referidos al acto de postponer o retrasar una tarea o actividad por diversas razones, buscando excusas que así lo justifiquen, pero que realmente no se corresponden totalmente con la realidad.

La persona suele ser consciente de que estas obligaciones tarde o temprano tienen que ser atendidas, pero aún así, según estudios que se han llevado a cabo, un alto porcentaje de la población general reconoce que esta tendencia surge de un modo u otro en su vida diaria. Se produce tanto en estudiantes, por ejemplo a la hora de llevar a cabo las tareas al día, como en trabajadores. A veces, hasta que no aparece un fenómeno estresor, como puede ser una fecha límite (de entrega de un proyecto, un examen, etc.), el mecanismo que rige nuestro sentido del deber no se pone en marcha para poder hacer frente a esa tarea que se nos ha encomendado.

¿Por qué existe esta tendencia a postponer nuestras obligaciones?

En ocasiones se cree que este fenómeno está relacionado con la falta de motivación o de interés que nos produce la tarea en sí. Sin embargo, ciertas investigaciones llevadas a cabo por Piers Steel concluyeron que existe correlación directa entre los niveles de impulsividad que presentan los sujetos y su tendencia a postergar. Esto se explica por las dificultades que las personas con altas tasas de impulsividad tienen a la hora de esperar recompensas que vendrán a largo plazo, y su relación con la capacidad de organizarse para atender las tareas al momento, aunque la meta final no vaya a aparecer de forma inmediata.

Algunas estrategias para evitar el acto de procrastinar:

  • Establecer metas más a corto plazo

    Si los resultados finales de una tarea no se van a hacer tangibles hasta pasado algún tiempo, podemos intentar dividir la tarea en pequeños tramos, de modo que cada “marca” que vayamos consiguiendo nos irá haciendo sentir cada vez más cerca del objetivo final.

  • Aumentar la motivación a través de pequeñas recompensas

    Una estrategia muy útil para aumentar la motivación y que así nos resulte más facil llevar a cabo la tarea, es buscar pequeños incentivos qu puedan servirnos a modo de “premio” una vez que hemos terminado con el objetivo que nos habíamos marcado. De este modo, nos sentiremos satisfechos con nuestro trabajo y conseguiremos aumentar la motivación.

Otros mecanismos efectivos pueden ser: evitar estímulos distractores (móvil, música, ruidos fuertes…), habilitar espacios adecuados para que la concentración y el rendimiento aumenten, o crear una rutina de trabajo.

Cierto es que, aunque existen estrategias que podemos llevar a cabo en este sentido, a veces existen situaciones más difíciles que escapan a nuestro control, y que hacen que nos resulte imposible cumplir con nuestras obligaciones, ocasionando sentimientos de frustración y de baja autoestima. En estos casos, a veces es necesario explorar la presencia de otros factores que están repercutiendo en que se produzcan estos fenómenos a través de un Proceso Terapéutico, por lo que no dudes en ponerte en contacto si así lo necesitas.

 

[Almudena Pingarrón Salazar]

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