Empecemos por el principio: La elección de pareja

¿Crees que cuando elegimos a nuestra pareja lo hacemos de manera fortuita? La gran mayoría de las personas creen que fue algo casual o bien, no han pensado sobre ello.

Aunque sea de manera inconsciente, lo cierto es que la elección de pareja que hacemos, sin lugar a dudas, habla de nosotros. En este sentido, todos tenemos una historia personal que nos influye (no determina) de un modo u otro. Es lógico que, desde que nacemos, vamos aprendiendo cosas acerca de nuestro entorno y de los conceptos que se manejan en el mismo para poder afrontar nuestras vidas.

Relacionándolo con la pareja, desde que somos pequeños vemos diferentes modelos de relaciones amorosas y vamos cogiendo ‘datos’ de cómo se relacionan unos y otros. También aprendemos muchas cosas a nivel emocional cuando nos relacionamos con los demás: qué cosas nos han hecho sentir seguros, cómo nos hemos ido relacionando a lo largo de nuestra vida con figuras importantes, en qué tipo de relaciones nos sentimos cómodos, cómo reacciona el otro ante mi comportamiento, qué cosas he conseguido comportándome así, etc.

Como se ha mencionado anteriormente, es lógico que nuestra historia de aprendizaje  (a todos los niveles) nos influya de alguna manera. No es algo que tenemos que evitar necesariamente. Sin embargo, sí es muy recomendable conocerse a uno mismo en este sentido y ser conscientes de cómo nuestras necesidades y deseos van cambiando.

Frecuentemente, muchos de los conflictos que las parejas tienen son relativos a quejas sobre el comportamiento o la personalidad del ‘otro’. Hay que tener en cuenta que algo muy probable es que la otra persona no haya cambiado tanto desde que la conocemos. Quizás, hayan cambiando nuestras expectativas respecto a la relación de pareja o nuestras necesidades y deseos en la relación.

Aunque tendemos a pensar que estos cambios son negativos, en estas situaciones podemos aprender mucho de nosotros mismos (nuestros deseos, nuestras necesidades y expectativas), de nuestra pareja y de nuestra relación.

[María Ramos Agrela]

 

La pareja es un continuo movimiento y un continuo reajuste

 

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