¿Afectan las campañas publicitarias en el autoestima e imagen corporal?

La moda inclusiva y los cuerpos reales, es algo de lo que se viene hablando mucho en los últimos años, con la inclusión de modelos “curvy” y mujeres maduras en la industria de la moda. Es habitual que las chicas con curvas no se sienten representadas por las modelos que salen en las campañas. Aunque cada vez ya existe una mayor concienciación en la que algunas marcas promueven su publicidad con modelos con diversidad de tallas, a la hora de la verdad, hay una ausencia de tallas grandes en las tiendas generando un daño psicológico y rechazo.

Conocemos que la influencia de la publicidad en la imagen corporal afecta directamente a la percepción subjetiva que tenemos de nuestra autoimagen, provocando que trabajemos por el cuerpo que deseamos (imagen idealizada) sin aceptar el propio (imagen real). El hecho de que la publicidad, especialmente firmas de alta costura sigan promocionándose a partir de modelos con cuerpos extremadamente delgados, facilitan mensajes subliminales y la asociación de estos con mayor probabilidades de éxito y poder.

Es evidente también que, la preocupación por la apariencia física se ha convertido en algo normal, teniendo en cuenta la cultura de la imagen en la que vivimos. El problema es cuando la preocupación se vuelve obsesiva y patológica y se convierte en una parte muy importante de nuestra vida, llevando a veces a realizar comportamientos autodestructivos y esto debe de ser tratado por profesionales.

Algunos de los factores de vulnerabilidad que pueden ayudar en el desarrollo de una autoimagen negativa:

Factores psicológicos:

  • Excesivo perfeccionismo.
  • Pensamientos obsesivos.
  • Estilo de pensamiento rígido.
  • Distorsiones en la percepción del propio aspecto físico: la conocida dismorfia corporal.

Factores  socioculturales:

  • La cultura del culto al cuerpo y trabajar para conseguir “el ideal”
  • Perjuicios sobre el peso y el tamaño

Factores ambientales:

  • El haber sufrido maltrato psicológico y/o físico en el ámbito familiar o escolar “bullying”
  • Tendencia a la comparación social en redes sociales

 

¿Cómo afecta la presión social y las redes sociales sobre los cuerpos perfectos a la sociedad?

La presión social puede afectar en el desarrollo de la autoimagen. No hay que olvidar que la imagen subjetiva depende; en cómo nos vemos a nosotros mismos, en cómo otros nos ven y en la forma en la que se percibe lo que ven los demás de uno/a mismo/a. Todo lo que nos han dicho que somos y cómo nos han dicho que somos se vincula a nuestra imagen.

En la etapa de la adolescencia, sobretodo, se convierte en un momento crítico por ser más vulnerables a los mensajes críticos externos y con la exposición de la propia familia por los juicios y mensajes que percibe, además del componente social (la moda, la cultura y estereotipos estéticos) estos hacen que la persona genere una percepción subjetiva  de su cuerpo a la hora de sentirse más o menos válido/a.

Las redes sociales, en concreto Instagram, la red social por excelencia se ha convertido en una ventana para la comparación social, generando una mayor insatisfacción personal y corporal. Es importante que reflexionemos por tanto, ¿el contenido que consumimos me genera bienestar o insatisfacción? Ya que este afecta a la formación de nuestras expectativas y autoexigencias, muy ligado a la personalidad.

Todo ello, puede facilitar el desarrollo de una autoimagen corporal negativa, es decir, la percepción distorsionada del propio cuerpo viéndolo diferente a cómo es realmente y la aparición de conductas: o bien sanas (buenos hábitos y alimentación equilibrada, deporte) o insanas, teniendo conductas restrictivas u obsesión con el peso y la comida que se ingiere y que pueden derivar en trastornos de la alimentación.

 

¿Puede derivar esto en algo más grave?

Es fácil que deriven a raíz de las conductas restrictivas y obsesivas en trastornos de la conducta  alimentaria y este que esté asociado al trastorno de la imagen corporal. Consiste, en una autoevaluación que la persona hace de su cuerpo está influida por el peso y la silueta, que genera preocupación e insatisfacción.

La insatisfacción puede derivar en una distorsión perceptiva como de unos objetivos irreales de tamaño y peso. La persona tiende a la comparación de su cuerpo con los cuerpos de las otras personas, buscando los defectos en el propio; defectos que han de ser modificados en función de unos criterios sociales establecidos y unos cánones estéticos familiares.

Esto provoca tal angustia que puede llegar a convertirse en “fobia al propio cuerpo”: “este cuerpo no me pertenece y me ha tocado vivir en él” y con la consiguiente disociación del éste aparece la distorsión de la imagen corporal. La dismorfofobia, que actualmente se llama Trastorno dismófico Corporal (TDC), hace que la personan que lo padece desarrolle una percepción ampliada de alguna característica corporal, la cual interpreta como defecto. La dismorfia corporal, se trata de una obsesión que lleva a preguntar constantemente cómo se pueden eliminar ciertas imperfecciones físicas del cuerpo, y la fantasía de cómo sería la vida si pudiese cambiarlo. Son frecuentes las conductas de ocultación de aquella/s parte/s que no se aceptan, volviéndose una conducta repetitiva, esto también, les lleva a la consulta de cirugía (nunca llegando a verse bien aún después) o en otros casos, al aislamiento por el malestar emocional que les produce.

¿Cómo abordamos este problema en consulta?

Cabe diferenciar lo primero, que la imagen corporal es subjetiva y no tiene que ver con la imagen real y objetiva. Es una construcción y valoración que hemos formado y la responsable de sentir  malestar psicológico, con el consiguiente empeoramiento en nuestra calidad de vida.

La imagen corporal negativa, puede ser útil si ayuda a la conciencia de la necesidad de cuidarse y cambiar los hábitos, pero cuando llega a ser limitante en el día a día, apareciendo la obsesión y vergüenza por el propio cuerpo llega a provocar la disociación del propio cuerpo y  el rechazo del “yo”

Como objetivos terapéuticos buscamos: identificar y aceptar el cuerpo como propio, para esto, es conveniente hacer un recorrido cronológico por los diferentes momentos clave, tanto positivos como negativos para ver cómo nos hizo sentir y desde dónde hemos construído nuestra imagen actual, con el fin de poder revivir y conectar con las emociones negativas reprimidas no  expresadas para posteriormente, poder construir una imagen de nosotros/as mismos/as más amable y compasiva.  Para conseguir estos objetivos tenemos que procesar las emociones que en su momento nos incomodaron y fueron disociadas para poder lograr la aceptación.

¿Y tú, te comparas a menudo en tus redes sociales?

¿Has experimentado pensamientos obsesivos acerca de tu cuerpo y alimentación?

¿No te gusta tu cuerpo y sientes que llega a ser un problema?

 

[Cristina Rodríguez Pérez]

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