La depresión afecta a 300 millones de personas en todo el mundo. A menudo, es difícil de entender y, en muchos casos, incluso de identificar. El pasado 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, y por ello este artículo tiene como objetivo arrojar luz sobre este problema.

La depresión no es solo un sentimiento de tristeza, sino una sensación generalizada de vacío, de apatía o de impotencia; no encontrarle sentido a lo que en el pasado generaba bienestar, muchas veces sin siquiera poder explicar esa sensación. Por ello, la depresión tiende a causar interferencias en los diferentes aspectos de la vida de la persona afectada: los estudios, el trabajo, la pareja, la vida social y familiar, etc.

¿Cómo reconocerla?

Los síntomas más frecuentes que experimentan las personas que lidian cada día con la depresión son los siguientes:

Sentimiento de tristeza persistente: uno de los síntomas más comunes de la depresión es la tristeza profunda y que no se alivia fácilmente con el tiempo, la apatía, el llanto.

Pérdida de interés en actividades placenteras: las personas con depresión a menudo pierden el interés en actividades que solían disfrutar, ya sea socializar, practicar deportes o participar en pasatiempos.

Cambios en el peso y el apetito: los cambios significativos en el peso y el apetito, ya sea aumento o pérdida, pueden ser indicadores de depresión.

Problemas de sueño: las dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche, insomnio o, por el contrario, dormir en exceso.

Fatiga y baja energía: la depresión puede manifestarse físicamente a través del cansancio extremo, la sensación de irse arrastrando, de que cualquier mínimo esfuerzo físico es difícil de realizar.

Sentimientos de inutilidad, vergüenza o culpa: la culpabilización y vergüenza hacia uno mismo, una autocrítica muy alta y la increpación a uno mismo son persistentes; son el origen y lo que mantiene la depresión, haciendo que la persona entre en un bucle eterno, en el que se increpa a sí mismo por sentirse deprimido y sentir que no puede hacer nada respecto a ello.

Dificultades de concentración: la depresión puede afectar la capacidad para concentrarse y tomar decisiones, lo que a su vez afecta el rendimiento académico o laboral.

¿Qué podemos hacer con la depresión?

Buscar ayuda profesional: la terapia psicológica y, en algunos casos, la ayuda de psicofármacos y el seguimiento psiquiátrico, son herramientas efectivas para tratar la depresión. Sentirte acompañado de una persona que te escucha, te entiende y junto a la que poder dar sentido a lo que está ocurriendo, son experiencias muy reparadoras. Entender que tu dolor merece un espacio, que merece ser visto y que eres válido.

Establecer rutinas: mantener una rutina diaria puede proporcionar estructura y estabilidad emocional. Incluye tiempo para el sueño, la alimentación y la actividad física. A través de la estructura externa irás tomando compromiso contigo mismo, sensación de agencia sobre el problema y se reducirá la sensación de impotencia.

Contar con tu red de apoyo: compartir tus sentimientos y tu malestar con tus amigos cercanos o familiares puede aliviar la carga emocional y proporcionar apoyo. Recuerda, no estás solo.

Practicar el autocuidado: dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien, como leer, escuchar música, dibujar, dar paseos o practicar la meditación.

Establecer metas realistas: fijar metas pequeñas y alcanzables puede ayudar a construir un sentido de logro y motivación que te haga conectar de nuevo con tus herramientas y habilidades.

Ejercicio regular: la actividad física libera endorfinas, hormonas que ayudan a la mejora del estado de ánimo. No hace falta que realices actividades de alto impacto o intensidad, sino aquellas que recuerdes que en el pasado disfrutabas; puede ser un paseo diario, un deporte de equipo, o el baile, por ejemplo.

Evitar el aislamiento social: aunque puede ser difícil, intenta mantener conexiones sociales. El aislamiento puede exacerbar la depresión, mientras que la interacción social brinda apoyo emocional. Llamar por teléfono, quedar a dar una vuelta con las personas que están a tu lado te hará sentir acompañado en esta época difícil que atraviesas.

Recordar que tú no eres tu depresión: recuerda que no somos lo que hacemos ni lo que nos ocurre; tu identidad no se basa en tu malestar. No te avergüences por la manera en que te sientes, eres válido y mereces ser escuchado y cuidado. Pide ayuda.

Con el apoyo adecuado y estrategias de afrontamiento es posible recuperarse. La salud mental es tan importante como la física, y el camino hacia la recuperación comienza con el primer paso. Y dar ese paso para el cambio es el más difícil, por eso es el más valioso y más valiente. Si tú o alguien que conoces está lidiando con la depresión, no dudes en buscar ayuda; nosotras estamos aquí y te atenderemos.

 

[Elena González Armengot]

WhatsApp chat
Call Now Button