En artículos anteriores, pudimos conocer cuáles son los movimientos o dinámicas más comunes cuando nos encontramos en el triángulo dramático de Karpman. Hoy vamos a conocer cómo “escapar” del drama de este triángulo o las posiciones alternativas: cuidador, asertivo y vulnerable. Estas alternativas nos ofrecen maneras distintas, no solo de relacionarnos con los demás sino también de atendernos a nosotros mismos.

Para salir del triángulo dramático lo primero que podemos hacer es identificar cuál es el rol al que tendemos más: salvador, perseguidor o víctima. Fijarnos en qué emociones nos generan las necesidades del resto o sus expresiones emocionales y no actuar, solo observar y pararnos. Podemos preguntarnos qué emoción me genera la tristeza, por ejemplo, de una persona: ¿es enfado? ¿es angustia? Puedo pararme ahí con mis propias emociones y preguntarles qué necesitan. Si me produce angustia ver a alguien triste es probable que actúe automáticamente como el salvador y rescate a la persona; en realidad, no para atenderla sino para apagar mi angustia y mi miedo.

Entonces, una vez paramos y observamos nuestra tendencia, ¿qué podemos hacer? A continuación, veremos los roles alternativos del triángulo dramático.

En primer lugar, encontramos el cuidador frente a la figura del salvador. Como cuidadores tendremos que desarrollar la capacidad de dejar que los demás resuelvan sus propios problemas sin tomar decisiones o acciones por ellos. Podremos sentir la compasión, la tristeza o la angustia, pero debemos confiar en que cada persona tiene sus recursos para resolver las situaciones de malestar que viven, por lo que podemos esperar a que sea la persona que vive el malestar quien nos pida ayuda, no lanzarnos nosotros a rescatarla. No nos adelantemos. Además, no solo seremos cuidadores sino autocuidadores, ya que debemos orientar la mirada hacia dentro, hacia nuestro propio malestar y no desplazarnos hacia los demás siendo negligentes con nuestras necesidades. Podemos preguntarnos qué es lo que me genera a mí malestar y por qué no lo tolero, por qué me incomoda, para qué está ahí; ¿Qué mensaje me da? Además, cuando nos alejamos del rol del salvador comenzamos a valorarnos por lo que somos y no por las tareas que realizamos o por lo que otros dependen de nosotros.

A continuación, vemos el rol del asertivo frente a la figura del perseguidor. Como asertivos tendremos que expresar, no solo nuestro enfado, sino nuestras necesidades, deseos y límites de una forma clara y respetuosa. Evitar caer en la agresión y en el ataque a través de lo que el perseguidor pretende generar un cambio o un impacto. Entender que cada persona tiene unas circunstancias y herramientas diferentes y que no podemos instar a los demás a actuar como nosotros haríamos o desearíamos. Desde el rol asertivo buscamos el equilibrio entre defender nuestras opiniones y expresar nuestras necesidades, y ser respetuoso con los demás. Este rol promueve la comunicación abierta y honesta, lo que puede mejorar la comprensión mutua y reducir la probabilidad de defensividad durante los conflictos en el futuro. Al adoptar este papel, las personas pueden construir relaciones basadas en el respeto y la empatía.

Por último, frente al rol de la víctima encontramos la figura vulnerable. Cuando nos situamos como vulnerables nos permitimos expresar nuestro malestar, tristeza y sentimientos de impotencia, pero recordaremos las herramientas y capacidades que tenemos para manejar el malestar. Tendremos que buscar estrategias diferentes a la evasión, la queja y desplazamiento de la responsabilidad para hacer frente a las situaciones que vivimos como difíciles. Podemos ir tomando una actitud más proactiva y así desarrollar una sensación interna de capacidad y valía, sin esperar a que sean los otros los que resuelvan o atiendan nuestras necesidades.

Estos roles alternativos ofrecen un enfoque más equilibrado y saludable para abordar relaciones y conflictos interpersonales, siendo más conscientes y responsables de nosotros mismos. De esta forma promovemos la autorreflexión, la responsabilidad, la comunicación eficaz y la resolución (efectiva) de conflictos, pudiendo nutrir nuestra comprensión acerca de nosotros mismos y de nuestras relaciones con los demás.

Si quieres profundizar en tus relaciones interpersonales, en tus tendencias, o en aprender estrategias que te permitan tener relaciones más sanas y conscientes no duces en ponerte en contacto con nosotras. Estaremos encantadas de ayudarte.

 

[Elena González Armengot]

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