A partir de nuestras interacciones con familiares, amigos y compañeros conformamos la idea de nosotros mismos y del mundo; es donde se construye nuestra identidad y autoestima.

Además, el contacto y relaciones con los demás nos ayuda a establecer diferentes puntos de vista que nos benefician para entender el mundo de forma más flexible y empática, y con mayor inteligencia emocional.

Existen estudios que corroboran que contar con una sólida Red social beneficia a nuestra salud notablemente, ya que actúa como agente protector contra cambios a nivel homeostático. Aunque estamos expuestos a relaciones dañinas en general, ahora estas han aumentado debido a la actual situación provocada por COVID-19, dado que la tensión y conflictividad se hacen presentes debido a la situación de incertidumbre y miedo que existe en toda la población: observamos mayores desacuerdos y agitación entre compañeros de trabajo y dentro de nuestro entorno más cercano, un aumento de la distancia física y emocional con amigos y familiares que acrecienta los malos entendidos y enfría las relaciones; también observamos un aumento o intensificación de dinámicas disfuncionales que generan relaciones conflictivas crónicas.

Obstáculos dentro de las relaciones conflictivas:

  • Desconocer la especificidad del problema, tendiendo en ocasiones a atacar a la persona y al problema por igual y generando entonces determinadas interacciones: defensa y ataque. Desde la terapia psicológica se trabaja con una orientación a entender el motivo real para buscar soluciones.
  • Diferencias en cómo concebimos el mundo e interpretamos nuestro entorno. Tanto los prejuicios, como las distorsiones y las creencias irracionales parten de una incorrecta interpretación de la situación y de los hechos. Por ejemplo, situaciones en las  pensamos que la otra persona puede adivinar lo que estamos pensando o sintiendo, o tendencias de pensamiento en la que los demás actúan en contra de nosotros/as.
  • Incapacidad de comunicación asertiva: En vez de este estilo de comunicación, se utiliza habitualmente un tipo de comunicación pasiva o agresiva. Se tiende a la evitación de conflictos o la presencia de descalificaciones y acusaciones, lo que ocasiona que la situación cada vez se tense más y se convierta en una dinámica negativa habitual.
  • Existencia de una estructura mental rígida que impide cambiar la manera de ver el problema y poder colocarnos desde diferentes puntos de vista. Esto supone que las creencias no cambien con respeto a la postura previa, ocasionando que esta óptica se encasille cada vez más, sin poder avanzar hacia posturas en común.
  • El ego exacerbado es un factor sensible, que al sentirse herido o amenazado puede reaccionar de manera instintiva perdiendo la capacidad de raciocinio, y actuando impulsivamente con el fin de protegerse y de “sobrevivir”.
  • Comunicación no verbal negativa. Las señales que llegan a nuestro receptor no solo se basan en lo que decimos, sino también en lo que mostramos y en cómo lo hacemos.
  • Atacar y responder con quejas, en vez de admitir y aclarar.

¿Cuáles son las consecuencias más dolorosas del conflicto?

Cuando la persona es muy significativa, el conflicto adquiere mayor intensidad y duración:

Si estás experimentando una relación conflictiva, o conoces a alguien que esté pasando por algo similar, ya sea a causa de la tensión, o incapacidad de comunicar; o si estás experimentando emociones intensas, a través de Terapia Psicológica podremos ayudarte. Ponte en contacto con nosotras.

¿Hablamos?

 

[Cristina Rodríguez Pérez]

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