A menudo el sentimiento de culpa está muy presente en nuestras vidas, siendo una experiencia común a todas las personas. Aparece en diferentes contextos y nos inunda restándonos calidad de vida, debido a que nos produce sensaciones muy desagradables.

La función que tienen las emociones en general, es señalar el grado de satisfacción de nuestras necesidades. La finalidad que tiene la emoción de culpa es, por tanto, la de indicar una necesidad insatisfecha. Como seres humanos, tenemos necesidades de orden fisiológico, psíquico y/o relacional (afecto, consuelo, ternura, comunicación…) de seguridad, de reconocimiento, de amor y pertenencia. Por ello, cuando vemos en peligro alguna de ellas, aparecen emociones negativas.

¿Cuál es el origen de la culpa?

Se encuentra en la falta, o en la impresión subjetiva de haber causado un daño a alguien. Cuando sentimos que hemos actuado mal y creemos “ser malas personas”, en ese momento, nos inunda una sensación desagradable y reaccionamos imponiéndonos un autocastigo. Esto se debe a que nuestra mente integró durante etapas tempranas un sistema de creencias y reacciones automáticas castigadoras. Esto no significa que todas las personas nos sintamos culpables ante las mismas circunstancias. El verdadero origen de las emociones se encuentra en el significado que le concedemos, es decir, a la evaluación que hacemos de la situación vivida.

¿En qué casos podría resultar “útil” la aparición de esta emoción?

  • Puede ser útil cuando se ha cometido una falta y ocasionado un daño real a alguien, porque nos empuja a reparar el perjuicio y a pedir disculpas.
  • Ante sentimientos de culpa anticipatorios, para prevenir actos dañinos a los demás.
  • Cuando la gestionamos de manera constructiva y no la sufrimos cómo perjudicados.
  • Cuando discutimos con alguien, por llevar a cabo un comportamiento contrario al que marcan las normas sociales, sin seguir un “código moral”, estas situaciones nos inmovilizan y aparece la culpa autoimpuesta. En estos casos, la culpabilidad “sana”, permite integrar las normas sociales y facilita la adaptación del individuo.

¿En qué casos puede resultar muy dañina?

  • Cuando aparece la tristeza asociada a una sensación de culpa, por ejemplo en situaciones de cuidado a un familiar con enfermedad física y/o mental. En estos casos, la culpa se instaura de manera prolongada, cuando:
  • el cuidador/a no entiende lo que necesita o le pide el familiar.
  • aparecen reacciones negativas (como irritación, agitación) ante tal situación de sobrecarga, experimentando bloqueo al no conseguir complacer a su ser querido, por falta de capacidad o herramientas.
  • cuando no pasa todo el tiempo que le demanda el familiar en el domicilio, con gran dificultad de compaginar con sus quehaceres.
  • cuando piden ayuda a un familiar cercano y delega algunos de los cuidados.
  • Si la persona que se ocupa del cuidado y se culpabiliza “cede” a estas demandas, de algún modo sentirá recuperar “el control” de la situación que le desborda, experimentando una omnipotencia que le tranquiliza. De este modo, se entiende la culpabilidad como “arma” de poder de cambio frente al otro/a,  y a costa de restarle autonomía.
  • En algunas situaciones, de elevada exigencia hacia sí mismo/a, en las que la persona se cuestiona su rendimiento y capacidades a través de comparaciones con los demás, sintiéndose responsable de no alcanzar los resultados esperados. En estos casos, es importante trabajar las expectativas y entender el cambio y mejora como un proceso continuo.
  • En la educación a los hijos, muchos padres se atribuyen la responsabilidad por los actos o resultados sus hijos/as,  llegando a sentir que han fallado como padres, pues estos han podido desarrollar problemas cognitivos y/o conductuales.
  • En momentos de despedidas a familiares a causa del COVID, debido a los medios empleados (vía telefónica, videollamada) dificultándose un duelo normal, apareciendo mucha culpa y frustración, al no poder acompañar al familiar de la manera que se desearía (con mayor contacto físico, con empleo de rituales…).

¿Cómo liberarnos de esta emoción negativa?

La asunción de la culpa patológica, genera asumir en muchas situaciones una responsabilidad desproporcionada y es necesario liberarse de ella. ¿Cómo?

1- Dejando de negar la realidad.

  • Normalizar estas emociones para que puedan ser expresadas y se consigan gestionar.
  • Diferenciar las dimensiones objetivas y subjetivas de la falta. Dándonos cuenta de la naturaleza de la culpabilidad.

2- Ser capaz de ver a los demás como personas con la capacidad de tomar decisiones. Generar autonomía en el otro/a y repartir responsabilidad entre las partes implicadas. En casos de cuidado a un familiar, es importante ser consciente de que el malestar que experimenta el familiar no depende de nosotros, de “hacer o no hacer”; cuando no hay consciencia de esto, aparece la creencia de omnipotencia “tengo el poder de salvar al otro/a”

3-Aceptar las propias limitaciones para que no se desencadene esta emoción negativa. Muchas veces se produce esta emoción negativa cuando se adquiere la responsabilidad del estado emocional y físico de otra persona cuando no corresponde.

4- Reparto justo de las responsabilidades entre todas las personas implicadas en la situación.  Asumir la responsabilidad propia y rechazar la ajena.

5- Reparar el daño y pasar página ¿Cómo reparar el daño causado y perdonar?

  • La persona “culpable” es esencial que repare la falta pidiendo perdón y reconozca su responsabilidad en los sufrimientos causados. El reconocimiento dota de sentido frente a los ojos de la víctima.
  • La víctima cuando perdona consigue pasar página y decide no darle más importancia a la falta permitiendo no vivir con rencor y rabia.

La culpa como tal es una emoción natural en todas las personas, pero es importante poder colocarla en el lugar que corresponda. En el proceso terapéutico identificaremos las situaciones que nos hacen sentir de esta manera, para poder dotarles del significado adecuado y tratar de sustituir el concepto de “culpa” por la “responsabilidad” orientada al cambio.

Si tienes cualquier consulta al respecto, no dudes en contactar con nosotras.

 

 

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